enero 24, 2026
REPORTAJE Revista

Jardines históricos que puedes visitar en Madrid

Estos jardines históricos están abiertos al público y constituyen una parte esencial del patrimonio cultural y paisajístico de la ciudad y su entorno. Hacemos un repaso por algunos de ellos.

Fotos: Pixabay y Atribuciones a pie de foto – Textos: Sensación

Con el verano, los jardines y parques de Madrid se suelen convertir en lugares idílicos para escapar del calor y relajarse en un ambiente más tranquilo a la vez que cultural. Y es que la capital es una ciudad que respira historia, no solo a través de sus monumentos, museos y calles, sino también gracias a sus parques y jardines.

Muchos de ellos, creados hace siglos, fueron concebidos como espacios de recreo para la monarquía, la aristocracia o como símbolos del urbanismo ilustrado, pero hoy se han convertido en iconos.

Así, estos jardines históricos constituyen una parte esencial del patrimonio cultural y paisajístico de la ciudad y su entorno. Hacemos un repaso por algunos de ellos.

El Parque del Buen Retiro

No había ninguna duda de que este reportaje comenzaría con el parque por excelencia en Madrid: el Parque del Buen Retiro, declarado recientemente Patrimonio Mundial por la UNESCO.

La historia de este oasis verde en medio de la ciudad se remonta al siglo XVII, durante el reinado de Felipe IV se creó como finca de recreo de la corte de los reyes de la Casa de Austria. Después, durante los reinados de los reyes de la Casa de Borbón, el parque fue ampliándose, hasta la Guerra de la Independencia, porque fue utilizado como fortaleza y acuartelamiento por los franceses, provocando grandes destrozos.

Sin embargo, siempre se apostó por su reparación y en 1868 pasó a formar parte del patrimonio municipal, abriéndose al disfrute del pueblo de Madrid y siendo uno de los lugares favoritos de los “gatos” hasta nuestros días.

Hoy, el Retiro es uno de los espacios más emblemáticos de Madrid, y desde 2021 forma parte del Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

A lo largo de sus más de 118 hectáreas, combina estilos diversos —desde el jardín clásico hasta el paisajismo romántico— y alberga esculturas, fuentes históricas y colecciones botánicas.

Foto Jardines de Campo del Moro – Wikipedia Albeins

Jardines de Campo del Moro

Durante siglos, el espacio donde hoy se ubican los jardines no tuvo un uso ajardinado ni ornamental. Era un terreno en pendiente, de difícil acceso, con una marcada diferencia de altura entre el río Manzanares y el emplazamiento del Palacio Real.

La inclinación del terreno y su ubicación lo convirtieron en un espacio marginal, a pesar de estar anexo a la residencia real. Hubo algunos intentos de intervenir en la zona, el acondicionamiento de este jardín histórico se remonta al reinado de Felipe II. Desde entonces, se ha convertido en uno de los lugares favoritos de los reyes.

Foto Jardines de Campo del Moro fuente – Wikipedia Abel Pardo López  

En cuanto al acceso, durante el siglo XX, los jardines se mantuvieron como parte del patrimonio de Patrimonio Nacional, con entrada limitada y principalmente institucional. No fue hasta décadas recientes cuando su apertura al público se hizo más habitual, aunque con horario restringido y sin acceso directo desde el Palacio Real, lo que refuerza su carácter casi secreto y apartado.

El nombre «Campo del Moro» proviene de un episodio legendario del siglo XII. Según la tradición, tras la muerte de Alfonso VI en 1109, el caudillo musulmán Ali Ben Yusuf intentó reconquistar Madrid. Para ello, sus tropas acamparon en el llano que hoy ocupa el jardín, a orillas del río Manzanares, con la intención de asaltar la alcazaba cristiana situada donde hoy se levanta el Palacio Real. Aunque el ataque fracasó, el lugar quedó identificado desde entonces como el «Campo del Moro».

Foto Jardines de Sabatini 1- Wikipedia Konstantinos

Jardines de Sabatini

La lista continúa con los Jardines de Sabatini, dada su proximidad a la anterior localización y al reconocimiento que tiene en la capital. Y es que, situados en la fachada norte del Palacio Real de Madrid, son actualmente una de las imágenes más reconocibles de la ciudad.

En este apartado es pertinente mencionar que, a pesar de su nombre, los jardines no fueron diseñados por Francesco Sabatini, el arquitecto italiano que trabajó al servicio de Carlos III y autor de buena parte del Madrid neoclásico del siglo XVIII (de hecho, de uno de los jardines que aparecerán a continuación).

Foto Jardines de Sabatini 2 – Wikipedia Débora Pota

En realidad, el terreno que ocupan albergaba las antiguas caballerizas reales, proyectadas por Sabatini en el siglo XVIII por orden de Carlos III. Estas instalaciones se mantuvieron durante más de un siglo, pero fue en la Segunda República cuando se decidió demoler las caballerizas para crear un jardín público que abriera la vista del Palacio Real desde el norte.

El proyecto fue encargado al arquitecto Fernando García Mercadal, quien diseñó un espacio inspirado en los jardines neoclásicos franceses, con estructura simétrica, fuentes, terrazas, setos geométricos y estatuas. Sin embargo, la Guerra Civil interrumpió las obras, que no se completarían hasta los años 70.

El trazado final se organizó en varios niveles, con un eje central que dirige la mirada hacia el palacio. Se incorporaron esculturas de antiguos monarcas españoles que originalmente estaban destinadas a coronar la cornisa del Palacio Real. Estos elementos, dispuestos entre los setos, dan al conjunto un carácter museístico al aire libre.

Foto Real Jardín Botánico – Wikipedia Richie Diesterheft

Real Jardín Botánico

El Real Jardín Botánico de Madrid fue fundado en 1755 por orden de Fernando VI y ubicado inicialmente en la Huerta de Migas Calientes, en las inmediaciones de lo que conocemos actualmente como Puerta de Hierro, a orillas del río Manzanares. 

Sin embargo, su traslado definitivo al Paseo del Prado se produjo en 1781 bajo el reinado de Carlos III, como el objetivo de crear en Madrid un complejo dedicado a las ciencias naturales.

 El diseño corrió a cargo de los arquitectos Francisco Sabatini y Juan de Villanueva, quienes organizaron el jardín en tres terrazas escalonadas que aún se conservan, siguiendo criterios racionalistas y didácticos.

Durante los siglos XVIII y XIX, el jardín se convirtió en un centro de referencia para la botánica europea y a lo largo de los años, el jardín acogió expediciones científicas, colecciones exóticas y publicaciones botánicas, consolidándose como un lugar de estudio y clasificación de especies vegetales.

Actualmente el Real Jardín Botánico está gestionado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y combina su función científica con la divulgativa. Alberga más de 5.500 especies vivas y su ubicación junto al Museo del Prado y el Parque del Retiro lo convierte en parte fundamental del Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Foto El Capricho 1 – Wikipedia Carlos Delgado; CC-BY-SA

El Capricho

El Parque de El Capricho, situado en el barrio de la Alameda de Osuna (distrito de Barajas), fue creado a finales del siglo XVIII por encargo de la duquesa de Osuna. Entre 1787 y 1839, se fue desarrollando como jardín de recreo aristocrático, combinando influencias del jardín francés, italiano y especialmente del paisajismo inglés, siguiendo la estética de moda entre la nobleza europea.

Así, diseñado por arquitectos y jardineros como Jean-Baptiste Mulot, el parque incorporó elementos escenográficos, ornamentales y simbólicos: templos clásicos, ermitas, un laberinto, un canal navegable y esculturas distribuidas en 14 hectáreas. El conjunto reflejaba los ideales ilustrados de armonía entre naturaleza, arte y pensamiento. Tras la muerte de la duquesa y la ruina de la casa de Osuna, el parque entró en un largo periodo de abandono y pasó por distintos propietarios privados.

Foto El Capricho 2- Wikipedia Wikipedia Carlos Delgado; CC-BY-SA

Durante la Guerra Civil, el recinto fue utilizado con fines militares y en él se construyó un búnker subterráneo que aún se conserva. En 1974 fue adquirido por el Ayuntamiento de Madrid, que emprendió un lento proceso de restauración y reapertura al público.

Hoy El Capricho el único jardín del Romanticismo de estilo paisajista que se conserva en la capital y está considerado uno de los parques más singulares y valiosos de Madrid, aunque con acceso limitado -solo los fines de semana y festivos- para preservar su conservación.

Dehesa de la Villa

La Dehesa de la Villa es uno de los espacios naturales de Madrid más longevos y cuenta con una importante variedad de aves (se han avistado más de 70 especies).  No obstante, su principal característica es que mantiene su condición forestal en medio de una ciudad.

Foto Dehesa de la Villa 1- Wikipedia Corlama

Donada a Madrid en 1152 por Alfonso VI, se utilizó como zona de caza, pastoreo, leña y cultivo, siendo conocida inicialmente como la “Dehesa y Eras de Amaniel” y durante el reinado de Isabel II, se repobló una parte con pinos, especialmente piñoneros y carrascos, que ahora son los más comunes del parque.

Cabe mencionar que su superficie se redujo por la construcción de infraestructuras urbanas, como la Ciudad Universitaria (1929), pero mantuvo su carácter de bosque urbano y lugar de encuentro cotidiano para la población, resistiendo también los impactos de la Guerra Civil, cuando sirvió de frente militar con trincheras y búnkeres.

Foto Dehesa de la Villa 2- Wikipedia Zupez zeta

Recientemente la Comunidad de Madrid declaró la Dehesa como Bien de Interés Cultural en la categoría de Paisaje Cultural, reconociendo su valor histórico, natural, arqueológico y social, así como su singularidad como único bosque dentro del perímetro urbano.

Parque del Oeste

En último lugar, el Parque del Oeste fue creado a principios del siglo XX como una alternativa al vertedero descombros que ocupaba ese terreno, en lo que entonces eran las afueras de Madrid.

Se trata del primer parque público de Madrid, que nació por la iniciativa del alcalde de Madrid, Alberto Aguilera. Del diseño original se encargó al paisajista Celedonio Rodríguez, quien planteó un jardín de estilo inglés: con caminos curvos, praderas abiertas, arbolado variado y un trazado que se adaptaba al terreno irregular. El objetivo era ofrecer un parque moderno y saludable a una ciudad que comenzaba a crecer hacia el norte.

Foto Parque del Oeste – Wikipedia Martín Vicente, M.

Durante la Guerra Civil, el parque fue escenario de combates, trincheras y bombardeos debido a su proximidad al frente de la Ciudad Universitaria. Tras el conflicto, fue parcialmente reconstruido bajo la dirección de Cecilio Rodríguez, y en 1956 se amplió con terrenos próximos, donde se ubican actualmente la Rosaleda y el Teleférico, así como el conocido Templo de Debod, donado por Egipto en 1968 y reconstruido piedra a piedra en el parque.

Foto Parque del Oeste Rosaleda – Wikipedia Luis García

Actualmente, el Parque del Oeste es uno de los más extensos del centro de Madrid y un ejemplo de jardín paisajista urbano. Combina zonas botánicas, miradores y espacios históricos, y conecta con el entorno cultural del Palacio Real y la Montaña de Príncipe Pío.

En definitiva, explorar cualquiera de estos jardines no es solo una actividad recreativa o paisajística. Supone una forma de conectar con la historia, la arquitectura y el pensamiento de cada época.

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